En un artículo reciente te hablaba de la composición corporal como una herramienta clave para profundizar en el conocimiento del cuerpo de tu deportista.

Como ya sabrás (no estamos descubriendo nada) la composición corporal es bastante distinta entre individuos. Esta diferencia es clara, por ejemplo, entre una persona sedentaria y un deportista, o incluso dentro del colectivo deportista, entre un atleta de fondo y uno de lanzamiento.

Es más, también dentro de una misma disciplina, pensemos por ejemplo en el ciclismo, un sprinter (puedes imaginarte a Peter Sagan) o un escalador (Alberto Contador) cumplen patrones muy diferentes de composición corporal.

Esto mismo sucede también en el baloncesto entre un pivot (Pau Gasol) y un base (Sergio Llull).

¿Qué te quiero decir con tanto ejemplo? Pues que la composición corporal es muy específica para cada tipo de sujeto, dependiendo, entre otras cosas, de la genética, del trabajo que se realice (aquí entramos los nutricionistas y preparadores físicos, entre otros), del objetivo que persiga dicho sujeto, etc.

Pero sin duda, la mayor diferencia, al menos la más evidente, está marcada genéticamente y es la relativa al sexo.

La diferencia entre hombres y mujeres, en cuanto a patrones corporales se refiere, es muy considerable.

Entender dichas diferencias va a ser algo fundamental para tu trabajo como nutricionista o profesional de las ciencias del deporte. ¿Quieres profundizar en ello? Sigue leyendo.

Por qué es importante reconocer las diferencias por sexo y edad

¿Has oído hablar del dimorfismo sexual? Este término se refiere a las variaciones en la fisonomía externa que, tanto hombres como mujeres, sufren a lo largo de su ciclo vital.

Estas variaciones no son más que remodelaciones repetidas, de manera permanente, en todas las células del cuerpo.

Sobre todo en la pubertad los cambios que suceden en los hombres y las mujeres diferencian de manera significativa la composición corporal de unos respecto a las otras.

No hace falta más que mirar a cualquier hombre o mujer, por ejemplo en verano en la playa cuando el cuerpo está más expuesto, para entender las diferencias fisonómicas entre ambos.

Así mismo, en cada sexo en concreto, la edad es una variable determinante en la composición corporal.

En las mujeres, por ejemplo, el embarazo y la menopausia representan dos etapas críticas en cuanto a cambios morfológicos se refiere, con cambios en la masa grasa y en la masa ósea, por ejemplo.

El hombre, sin embargo, sufre un cambio bastante radical en la pubertad, con una mayor ganancia de masa muscular y pérdida de grasa.

Como ves, tanto el sexo, como la edad son variables que tienen mucho que ver en la composición corporal que tiene cada sujeto.

De ahí la importancia de conocer su implicación. ¡No descuides esto y tenlo en cuenta con tus deportistas o clientes!

Composición corporal en hombres

Como norma general, los hombres poseen una mayor proporción de masa muscular y una menor masa grasa respecto a las mujeres. Pero además, ambos se diferencian también en la forma en la que esta última se reparte en el cuerpo.

Respecto a la grasa, los hombres tienden a acumular mayor grasa en la parte central del cuerpo, lo que se conoce como forma androide o de manzana (hablamos de casos de obesidad).

Para entenderlo bien, imagínate al típico señor de avanzada edad que frecuenta el bar de debajo de tu casa y siempre tiene una cerveza en la mano, ¿qué forma corporal tiene?

Seguramente se parecerá a la manzana que te comento, con una tripa considerable, pero unas piernas que no destacan por su tamaño.

Esta misma dinámica se cumple en los deportistas, pero lógicamente sin visualizar esta imagen genoide debido a la cantidad total de masa grasa (consideramos que es menor en los deportistas).

Por lo tanto, si tienes un deportista hombre, fíjate en cómo acumula más grasa en la parte central y no tanta en las piernas o brazos.

Composición corporal en mujeres

Las mujeres, sin embargo, y siempre hablando de manera general, tienen menos cantidad de masa muscular y sufren un mayor acúmulo de grasa.

El patrón que sigue dicho acúmulo en ellas, es más parecido a una ginoide de pera. Es decir, se acumula mayor grasa en torno a la cadera y la parte superior de las piernas, dejando más libre la cintura.

Por supuesto, las mamas también son una fuente de acumulo de grasa que no hay que menospreciar (y que a menudo lo pasamos por alto).

Para visualizar esta idea, basta con imaginar a una mujer de unos 50-60 años de edad y con sobrepeso, ¿ves dónde acumula mayor cantidad de grasa?

Las atletas femeninas también cumplen este patrón. Por ello, suele ser más difícil obtener sumatorios de pliegues tan inferiores como en los hombres.

Además, el acúmulo de grasa en las piernas suele ser notorio, lo que limita la capacidad de obtener un sumatorio menor.

También debemos de tener en cuenta que, debido al ambiente hormonal característico de ellas (menor producción de testosterona), la masa muscular que poseen será menor respecto a los hombres.

Por último, la masa ósea también es diferente. Debido a la función biológica del útero, las mujeres tienden a tener los huesos de la cadera más anchos que los hombres, por ejemplo.

Como ya he comentado anteriormente, el embarazo y la menopausia son dos etapas importantes para este colectivo.

El primero conlleva un mayor acúmulo de grasa como previsión para el sustento del bebe y una mayor peso total (en torno a los 12,5kg), y el segundo, además del cambio hormonal que supone y su repercusión en la acumulación de grasa, genera cambios importantes en el contenido óseo (remodelación ósea).

Evolución de la composición corporal en función de la edad

Si pensamos en la evolución desde el recién nacido, pasando por la primera infancia (2 primeros años de vida), la segunda infancia (3-6 años), la tercera infancia o escolar (7 hasta comienzo de pubertad), la propia pubertad, hasta la edad adulta y la edad avanzada, podemos imaginar cambio muy considerables tanto en hombres como mujeres.

La importancia de entender dichos cambios corporales en las distintas etapas de la vida es superlativa para el adecuado asesoramiento nutricional y deportivo.

La pubertad representa una etapa clave en el desarrollo de las personas. En las mujeres ésta suele empezar un poco antes que la de los hombres, con cambios hormonales marcados (más estrógenos) que generan un aumento mayor del 100% en la masa grasa.

En los hombres, esta etapa induce cambios hormonales también (más testosterona) que se traduce en un aumento de la masa libre de grasa, sobre todo en el tronco central, y una disminución de la masa grasa.

Tanto que en dicha edad, porcentajes grasos del 25% en mujeres pueden ser normales, mientras que en hombres representan valores patológicos.

Por otra parte, además del mencionado embarazo o menopausia en el caso de las mujeres, en la edad avanzada se dan cambios que son, en ambos sexos, muy notorios.

La masa grasa aumenta (0,3 y 0,4 kg por año en hombres y mujeres, respectivamente), mientras que la masa muscular (sarcopenia) y la masa ósea disminuyen de manera considerable.

A partir de los 50 años, se estima una pérdida de músculo esquelético de 0,5 y 2% al año en hombres y mujeres, respectivamente, que aumenta hasta el 50% a partir de los 80 años de edad.

Consejos finales para profesionales

A modo de resumen, recuerda que la composición corporal está muy influenciada por dos variables genéticas y biológicas: el sexo y la edad.

Por ello, te voy a compartir algunos consejos que he aprendido de la experiencia práctica con mis deportistas:

  • Realiza una buena antropometría. Es importante que tengas una buena técnica para medir con precisión. Una buena formación a través de ISAK y mucha práctica son clave.
  • Sitúa a tu deportista dentro del perfil de su deporte. Su somatotipo y la somatocarta te darán las referencias que necesitas.
  • Contextualiza las referencias en función del sexo de tu deportista y de su etapa de desarrollo biológico, tal como te he explicado en este artículo.
  • Sé cauteloso con los objetivos de composición corporal y las etrategias nutricionales en deportistas en fases más sensibles (crecimiento, menopausia, embarazo, etc.). Una exigencia extrema en estas fases puede ser peligrosa.

Como profesional, debes (debemos, aquí me incluyo) ser muy conscientes de estos cambios y características, y ser capaces de interpretar de manera adecuada los mismos para ofrecer el mejor asesoramiento posible.

Ahora me gustaría que me contaras tu propia experiencia, ¿qué estrategias utilizas para gestionar las diferencias de sexo y edad con tus deportitas?

Espero tus comentarios aquí abajo 👇

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Aitor Viribay

Director y Fundador at Glut4Science
Nutricionista Deportivo con un interés e inquietud especial por la Fisiología del Ejercicio. Antes, Ciclista de Élite con una vida dedicada exclusivamente al deporte.

Soy Director y Fundador de Glut4Science, un proyecto de divulgación científica en Fisiología, Nutrición y Deporte, con el que trato de cubrir la distancia actual entre la teoría y la práctica.

Trabajo como asesor científico de atletas de élite y del equipo ciclista Fundación Euskadi Taldea. También me dedico a la docencia e investigación en el IINCD y Elikaesport.

Me encontrarás siempre dispuesto (si es con un café mejor) a charlar y debatir sobre temas relacionados con las ciencias del deporte y la nutrición. ¡Te espero en www.glut4science.com!
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